- Nanacamilpa
El propio alcalde de Nanacamilpa, Aarón Vargas Ángel, terminó por aceptar lo que durante meses fue evidente para la población: el relleno sanitario ubicado en los límites con Calpulalpan está saturado y existe “muchísima” preocupación por sus consecuencias.
La declaración, lejos de tranquilizar a la ciudadanía, exhibe la falta de previsión y planeación del gobierno municipal. Si la preocupación es “muchísima”, como él mismo lo reconoce, la pregunta obligada es por qué se permitió que el problema creciera hasta alcanzar niveles críticos sin una solución clara y oportuna.
Vecinos han advertido desde hace tiempo sobre malos olores, proliferación de fauna nociva y el riesgo de contaminación de mantos acuíferos. Ahora el alcalde confirma que el relleno ya no tiene capacidad, lo que abre la puerta a una crisis ambiental y de salud pública que pudo evitarse con gestión y responsabilidad.
Que hasta hoy se anuncie una reunión con autoridades estatales del ramo ambiental refleja que la administración municipal reaccionó tarde. La saturación de un relleno sanitario no ocurre de un día para otro; es el resultado de falta de planeación, de alternativas de manejo de residuos y de una política ambiental prácticamente inexistente.
Mientras tanto, la población exige respuestas concretas y no solo reuniones.
El reconocimiento del problema por parte del alcalde no basta: la ciudadanía espera acciones inmediatas, transparencia sobre el estado real del sitio y un plan viable que no siga comprometiendo la salud y el medio ambiente de Nanacamilpa.


