• Nanacamilpa
  • Adolfo Tenahua Ramos
El personal administrativo lo habrían designado a la venta de bebidas embriagantes durante la feria.

El gobierno municipal de Nanacamilpa enfrenta una serie de señalamientos que apuntan a posibles irregularidades administrativas, conflictos laborales internos y fallas en la organización de eventos públicos bajo la gestión del alcalde Aron Vargas Ángel.

De acuerdo con testimonios de trabajadores del Ayuntamiento, existe inconformidad por la falta de pago correspondiente a la primera quincena de marzo. Las versiones recabadas indican que los recursos destinados a la nómina habrían sido utilizados para cubrir gastos relacionados con actividades de feria, situación que, de confirmarse, representaría una grave anomalía en el manejo del presupuesto público.

La afectación no se limita al personal administrativo y operativo, ya que también presidentes de comunidad habrían reportado retrasos en sus remuneraciones, lo que ha generado tensión en distintas áreas del gobierno municipal. Hasta el momento, no se ha emitido información oficial que aclare el destino de estos recursos.

A este escenario se suman denuncias por presunto hostigamiento laboral. Empleados refieren que han sido instruidos a realizar actividades fuera de sus funciones contractuales, como la atención de espacios de venta de bebidas y labores de limpieza en instalaciones utilizadas para eventos, particularmente en la Unidad Deportiva. Estas tareas, aseguran, se llevan a cabo bajo presión y sin condiciones claras.

De la misma manera, el evento masivo realizado el pasado 14 de marzo ha sido otro punto de cuestionamiento. Asistentes reportaron falta de medidas de seguridad, ausencia de servicios básicos y diversos incidentes que pusieron en riesgo la integridad de los presentes. La logística del evento ha sido señalada como deficiente, lo que refuerza las críticas hacia la capacidad operativa de la administración municipal.

Y es que en casos donde existen retrasos en nómina y uso de recursos en rubros distintos a los presupuestados, es fundamental la intervención de órganos de fiscalización para determinar responsabilidades y garantizar la transparencia.

Mientras tanto, trabajadores y ciudadanos han comenzado a exigir una revisión a fondo de las finanzas municipales, así como garantías para el respeto a los derechos laborales. La falta de posicionamiento público por parte del alcalde ha incrementado la incertidumbre, en un contexto donde las acusaciones continúan acumulándose.

El caso de Nanacamilpa refleja un escenario que podría escalar si no se atienden las demandas internas y se aclaran los señalamientos, en medio de una creciente presión social por rendición de cuentas.

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