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  • Adolfo Tenahua Ramos
De sobra se sabe que el partido del trabajo en Tlaxcala no avalará el plan B de la reforma electoral.

La discusión de la reforma electoral en el ámbito federal ha comenzado a tensionar el escenario político en Tlaxcala, donde el diputado local Silvano Garay Loredo, presidente de la Comisión de Asuntos Electorales, recientemente admitió su postura de cautela que, en los hechos, se traduce en resistencia ante un proyecto que impactaría directamente en la operación política y presupuestal del Congreso local.

De sobra se sabe que el partido del trabajo en Tlaxcala no avalará el plan B de la reforma electoral.

La iniciativa promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo plantea, entre otros puntos, una reducción cercana a los 290 millones de pesos al Poder Legislativo estatal, así como una reconfiguración de los ayuntamientos mediante la creación de nuevas regidurías bajo criterios distintos a los actuales. Estos cambios no solo modificarían la estructura institucional, sino también los equilibrios de poder construidos en los últimos años.

En ese contexto, antecedentes políticos ubican a Garay como una figura con presencia constante dentro del sistema electoral tlaxcalteca, no solo por su papel actual como coordinador de la bancada del Partido del Trabajo, sino por la continuidad de su grupo político en distintos espacios de representación. Registros históricos de procesos electorales muestran que tanto él como su padre Silvano Garay y la hermana Irma jordana Garay Loredo han sido beneficiados con puestos de elección a través del partido del trabajo viviendo del erario durante décadas sin mostrar capacidad para sacar el trabajo legislativo por el contrario ha sido utilizado solo como un trampolín político y financiero para satisfacer sus propias necesidades económicas y electorales también de sacar raja política de los gobernadores en turno así como de otros políticos y personajes sociales.

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