• Mazatecochco
  • Cristian Mastranzo Garrido
La contaminación continúa avanzando sin freno. Habitantes afectados denuncian que el problema lleva años sin ser atendido.

De manera descarada, el presidente municipal de Mazatecochco, Emilio González Cortés, exhibió su alarmante falta de capacidad y voluntad para enfrentar uno de los problemas más graves que afectan a la región como lo es la descarga indiscriminada de aguas negras hacia Papalotla.

Durante una reunión con autoridades estatales —convocada precisamente para atender esta emergencia sanitaria— el edil no ofreció soluciones, no presentó proyectos, ni siquiera planteó alternativas. Su única respuesta fue la ya conocida: “no hay recursos”. Una frase que, lejos de justificar la inacción, ha comenzado a interpretarse como el sello de una administración marcada por la omisión.

El problema no es menor. Las aguas residuales que Mazatecochco vierte sin control representan un foco de infección latente: malos olores permanentes, contaminación de suelo y agua, proliferación de plagas y un riesgo directo para la salud de las familias, tanto en su propio municipio como en Papalotla, que recibe las consecuencias de una irresponsabilidad ajena.

De acuerdo con fuentes presentes en el encuentro, funcionarios estatales tuvieron que confrontar directamente al alcalde para recordarle que garantizar condiciones mínimas de salubridad no es opcional, sino una obligación legal. Aun así, no hubo compromiso concreto ni ruta de acción inmediata. Solo evasivas.

La investigación revela que el argumento de “falta de presupuesto” no se sostiene por sí solo. Existen programas estatales y federales destinados precisamente a infraestructura sanitaria, pero requieren gestión, planeación y voluntad política. 

Mientras tanto, la contaminación continúa avanzando sin freno. Habitantes afectados denuncian que el problema lleva años sin ser atendido, y que lejos de mejorar, se ha agravado bajo la actual administración. La falta de transparencia sobre el destino de los recursos municipales y la inexistencia de proyectos visibles en materia de saneamiento refuerzan la percepción de abandono.

Lo más grave es el mensaje que envía el munícipe, un gobierno que reconoce el problema, pero decide no actuar. Un alcalde que, frente a una crisis que pone en riesgo la salud pública, opta por deslindarse en lugar de asumir su responsabilidad.

Hoy, Mazatecochco no solo enfrenta un problema de aguas negras; enfrenta una crisis de gobierno. Y mientras el alcalde insiste en que “no hay dinero”, lo que sí sobra —según reclaman los ciudadanos— es negligencia.

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