- Tlaxcala
Las remesas enviadas a México continúan siendo uno de los pilares de la economía familiar, aunque muestran señales de moderación en su crecimiento durante el inicio de 2026. De acuerdo con datos del Banco de México, en febrero el país captó 4 mil 468 millones de dólares por este concepto, lo que representa un incremento marginal frente al mismo mes del año anterior.
A pesar de este ligero avance anual, el comportamiento acumulado revela un ritmo más contenido. Durante el primer bimestre del año, los ingresos por remesas alcanzaron poco más de 9 mil millones de dólares, cifra que refleja una leve contracción en comparación con el mismo periodo de 2025, lo que sugiere un ajuste en el dinamismo de los envíos desde el extranjero.
El reporte también destaca que las transferencias electrónicas continúan dominando ampliamente como el principal canal de envío, concentrando casi la totalidad de las operaciones. Este patrón confirma la consolidación de los medios digitales como la vía preferida por los migrantes para hacer llegar recursos a sus familias en México, desplazando prácticamente por completo otras modalidades tradicionales.
En una perspectiva más amplia, el flujo anual de remesas se mantiene en niveles históricamente altos. En los últimos 12 meses, el país ha recibido más de 61 mil millones de dólares, lo que evidencia la relevancia sostenida de estos recursos para millones de hogares, particularmente en contextos de presión económica e inflación.
Especialistas señalan que, si bien no se observa una caída abrupta, la desaceleración podría estar vinculada a factores externos como el desempeño del mercado laboral en Estados Unidos, principal origen de estos envíos, así como a las condiciones económicas globales.
Las remesas siguen siendo, en este escenario, un soporte clave para el consumo interno y la estabilidad de numerosas familias mexicanas, aunque el comportamiento reciente plantea interrogantes sobre su evolución en los próximos meses.


