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El conflicto entre autoridades y sectores productivos en Tlaxcala se intensificó luego del desalojo de transportistas y campesinos que mantenían bloqueadas importantes vialidades desde hacía más de 24 horas, en una protesta que forma parte de un movimiento nacional por mejores condiciones para el campo y el transporte.
Durante la madrugada de este martes, elementos de seguridad estatal intervinieron para liberar la autopista Arco Norte y la carretera México–Veracruz, a la altura de Nanacamilpa, donde se concentraba uno de los puntos más críticos del bloqueo. La operación incluyó el uso de gas lacrimógeno y el despliegue de cuerpos antimotines, lo que permitió restablecer la circulación en pocas horas .
Derivado de el tema los afectados comentaron que la intervención del grupo antimotines actuó con uso excesivo de la fuerza.
La Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC) y otros colectivos denunciaron que los manifestantes, que —aseguran— se encontraban protestando de manera pacífica, fueron agredidos físicamente durante el operativo. Además, señalaron la presunta desaparición de algunos de sus compañeros y la pérdida de herramientas de trabajo tras el desalojo, las cuales no han sido devueltas.
En esa misma línea, representantes del movimiento advirtieron que lo ocurrido no puede considerarse un acto aislado, sino parte de una estrategia de presión contra quienes exigen mejores condiciones para el campo mexicano. “No se rescata al campo con intimidación”, señalaron, al tiempo que responsabilizaron directamente a las autoridades estatales por la integridad de los participantes en la movilización .
Alegaron que las organizaciones campesinas y de transporte, reclaman seguridad en carreteras, precios justos para sus productos y mayores apoyos gubernamentales. Estas movilizaciones han generado bloqueos en diversas entidades del país, reflejando un creciente descontento en el sector rural .


