- Política
¿Austeridad republicana o lavandería de pasados oscuros? La red de corrupción detectada en la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AMEXCID destapa la verdadera cara de la "transformación": un refugio para lo peor del viejo sistema.
Una investigación demoledora del periodista Manuel López San Martín, ha puesto al descubierto una cloaca en la AMEXCID.
El botín: 230 millones de pesos entregados mediante adjudicaciones directas y contratos opacos a empresas fantasmales como Verdeme y Romel Security. Pero lo que realmente causa náuseas es el nombre que emerge entre los hilos de esta red: Alejandra del Moral.
La excandidata priista, que juraba amor eterno al Estado de México para luego saltar al barco de Morena, parece haber llevado consigo sus peores mañas, como varios más. Bajo el manto protector de la 4T, Del Moral no solo goza de impunidad, sino que presuntamente opera mecanismos de simulación y triangulación de recursos públicos.
¿Este es el "cambio" que prometieron? ¿Limpiar a figuras señaladas para que sigan saqueando, pero ahora con el logo guinda?
Es un matrimonio marcado por el saqueo y los excesos. Alejandra no llegó sola. A su lado camina su esposo, el tlaxcalteca Marianito González, un personaje que encarna la decadencia política en su máxima expresión.
Heredero de las mañas de su padre (el exgobernador de Tlaxcala, recordado por sus turbios manejos), Marianito es señalado no solo por su presunta adicción a sustancias alucinantes, sino por un historial de abandono de hijos de matrimonios previos y el cínico saqueo de recursos en campañas electorales tlaxcaltecas, que culminaron en derrotas.
Mientras Morena presume superioridad moral, le abre la puerta a una pareja experta en el arte de vivir del erario a costa de la opacidad. Los contratos en AMEXCID, emitidos entre 2024 y 2025, muestran montos que van desde los 259 mil hasta los 23 millones de pesos por evento, con socios que se repiten como si de una kermés familiar se tratara.
Morena se está manchando de un lodo que ya no se quita con discursos ni mucho menos con sanguijuelas.


