Entre versos que prometen caminatas y gritos de "¡Sí se pudo!" en Huamantla, el corrido intenta disfrazar una campaña adelantada de fervor popular, dejando claro que para algunos, la política en Tlaxcala se ha convertido en un espectáculo de variedades donde lo que importa no es la propuesta, sino quién trae la banda más ruidosa.