La captura de “El Hacha” y los recientes ataques contra presuntos integrantes del grupo han encendido las alertas sobre el reacomodo de fuerzas dentro de la estructura criminal.
El detenido habría asumido funciones de coordinación tras la caída de un líder previo, encargándose de supervisar operaciones ilícitas como extorsiones, privaciones de la libertad y control territorial.