Padres de familia señalaron que la falta de comunicación provocó afectaciones económicas y logísticas, además de poner en riesgo la salud de los menores al obligarlos a salir de casa en condiciones climáticas adversas.
Según relatan los afectados, los delincuentes portaban armas blancas y de fuego, sometieron a todos los residentes y revisaron cada habitación con minuciosa saña, llevándose todo lo de valor.
La manifestación continúa en la zona, mientras los habitantes exigen claridad sobre la gestión de los servicios y los derechos de los propietarios del panteón.