- Política
Como en los peores tiempos del PRIAN de esos que tanto se criticaba en la 4T, la titular de la Comisión Estatal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios del Estado de Tlaxcala (COEPRIST), Mónica Yazmín Jiménez Gutiérrez ha iniciado una persecución en contra de los funcionarios que la denunciaron por actos de corrupción ante la ineficiente Secretaría de la Función Pública (SFP) en manos de la priísta, Erendira Cova Brindis.
Luego de que se diera a conocer el documento en el que los tres gerentes regionales de la COEPRIST, denunciaron los actos de corrupción realizados por la comisionada, las autoridades lejos de iniciar una investigación, han dado pie a qué Yazmín Jimenez abriera una “cacería de brujas” en contra de los denunciantes.
Pese al tufo de corrupción que emana de las oficinas de la titular de la COEPRIST, hasta el momento no se sabe qué la Función Pública, haya iniciado una investigación por las diferentes denuncias que ya se acumulan en su escritorio y que deja ver qué podría haber una complicidad en la era del gobierno de la 4T.
Por el contrario, después de que se diera a conocer en algunos medios la denuncia realizada en contra de la comisionada, comenzó la persecución y la inexperta funcionaria amenazó al personal de la COEPRIST por haber dado a conocer la anomalías.
Además del dinero que supuestamente pide para no cerrar bares y antros, Yazmín Jiménez fue evidenciada por los actos de nepotismo en los que ha incurrido al contratar bajo su mando a familiares directos, algo que es penado por la ley pero que en esta nueva era de Tlaxcala, no hay mayor problema y mucho menos castigo.
Se sabe que los tres gerentes que se atrevieron a denunciar las corruptelas de la mandamás de la COEPRIST, están en la cuerda floja y lejos de ser apoyados por atreverse a dar a conocer las irregularidades, sufren persecución por parte de la transa funcionaria.