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  • Luis Castillo
Pobladores de Atotonilco y Xalostoc, denuncian llegada esporádica de “avionetas”

En las áridas tierras del norte de Tlaxcala, en el municipio de Tlaxco, se esconde aparentemente un secreto que inquieta y aterroriza a las comunidades de Atotonilco y San Diego Xalostoc. 

Allí, en el centro recreativo conocido como Rancholandia, propiedad del exgobernador Alfonso Sánchez Anaya —padre del actual alcalde de Tlaxcala capital, Alfonso Sánchez García—, pobladores denuncian la existencia de una pista presuntamente clandestina donde aseguran aterrizan aeronaves ocasionalmente en la madrugada, permanecen breves periodos y desaparecen en la oscuridad sin explicación alguna.

La ubicación no deja dudas: Rancholandia se localiza en la región norte del estado de Tlaxcala, dentro del Altiplano Central Mexicano, a aproximadamente 2,600 metros sobre el nivel del mar. Sus coordenadas exactas son 19.5397, -98.1152, accesibles directamente en Google Maps para llegar al acceso principal. Las imágenes de Google Maps, confirman la existencia de una pista aérea: https://maps.app.goo.gl/V7RikSwPzMPBDDq58?g_st=aw 

 

La dirección precisa apunta al Km. 21 de la Carretera Apizaco - Tlaxco, desviación a la derecha por 4 kilómetros hacia Atotonilco, en la comunidad de Tecomalucan, C.P. 90250, Tlaxco, Tlaxcala. Rodeado por localidades como Tecomalucan, Atotonilco y San Diego Xochuca, y a minutos de la Hacienda de Santa María Xalostoc, este predio —visible en imágenes satelitales con una larga franja recta que asemeja una pista junto a terrenos ondulados y un pequeño cuerpo de agua— se ha convertido en foco de temor vecinal.

Los habitantes, que exigieron anonimato por miedo a represalias, relataron: “Tenemos preocupación y miedo por el aterrizaje de “esas avionetas a horas de la madrugada en la casa de Sánchez Anaya”.

 

Las avionetas llegan esporádicamente a Rancholandia de noche, “permanecen no más de una hora y se van con rumbo desconocido”. Más grave aún, cuestionan si esta pista tiene registro ante la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) o alguna autoridad competente. “Nuestro miedo, que queremos nos comprendan, es que, con esto de los cárteles en México y Tlaxcala, exigimos sean aclarados los hechos que denunciamos”, afirmaron los quejosos.

En un contexto donde Tlaxcala no es ajeno al avance del crimen organizado —con rutas de trasiego y presencia de grupos delictivos—, estas operaciones nocturnas en un predio privado ligado a una familia de poder político resultan alarmantes. 

No se trata de un aeropuerto formal ni de vuelos recreativos diurnos: las imágenes satelitales muestran una pista rudimentaria, marcada en terreno rural, sin infraestructura visible de control aéreo ni luces reglamentarias, lo que refuerza la sospecha de irregularidad.

Alfonso Sánchez Anaya, exgobernador priista convertido en figura afín a Morena, y su hijo Alfonso Sánchez García —alcalde capitalino y señalado como el “delfín” que la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros busca imponer como candidato de Morena para la gubernatura en 2027— tienen mucho que aclarar

Mientras el padre posee este rancho (conocido también como Toltecapa, donde opera incluso un campo de golf privado), el hijo se perfila en una campaña anticipada millonaria, llena de espectaculares y operaciones opacas que violan la ley electoral, financiada por fuentes dudosas.

Los tlaxcaltecos merecen respuestas inmediatas: ¿qué transportan esas avionetas?, ¿por qué en la oscuridad?, ¿existe permiso oficial o se trata de una pista ilegal? El silencio de los Sánchez Anaya y de Cuéllar —quien parece dispuesta a todo por perpetuar su influencia— solo alimenta la indignación y el temor. 

En un México herido por la impunidad del narco, estos hechos no pueden quedar en la impunidad. Exigimos transparencia total y una investigación urgente por parte de autoridades federales. El poder no puede seguir ocultándose tras ranchos privados mientras las comunidades viven con miedo.

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