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  • Adolfo Tenahua Ramos
Gran parte de quienes hoy se muestran como sus aliados no son más que figuras oportunistas.

 Óscar Flores quién desea ser candidato de morena al gobierno del Estado para 2027 se reunió este fin de semana en Tlaxcala con diferentes actores y cuadros políticos, sin embargo la convocatoria estuvo plagada de personajes a modo y oportunistas que llegaron a hacerle creer al funcionario que están de su lado.

De acuerdo con  testimonios recabados en el lugar, la afluencia estuvo por debajo de lo esperado, evidenciando una brecha entre el discurso de fortaleza política y su capacidad efectiva de movilización.

Lejos de consolidar una base sólida, el encuentro se vio marcado por una asistencia menor a la proyectada, lo que encendió alertas entre actores políticos que ya cuestionan su capacidad de convocatoria dentro de Morena. A esto se sumanel tipo de perfiles que lo rodean.

Flores optó por reunirse con un grupo de empresarios y políticos conocidos por su historial “chaquetero”, personajes que han transitado sin pudor entre partidos y proyectos, siempre en busca de conveniencia personal. Esta cercanía no solo debilita su discurso, sino que refuerza la percepción de que su proyecto carece de identidad y firmeza.

Gran parte de quienes hoy se muestran como sus aliados no son más que figuras oportunistas, especialistas en simular respaldo con tal de asegurar beneficios propios. Son perfiles cómodos, que se acomodan al mejor postor y que difícilmente representan un apoyo real en momentos clave.

Así, mientras Óscar Flores intenta posicionarse como una opción rumbo a 2027, la realidad parece alcanzarlo: eventos sin fuerza, respaldo inflado y un entorno político que, más que impulsarlo, podría terminar hundiendo sus aspiraciones.

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