• Tlaxcala
  • Adolfo Tenahua Ramos
La autoridad eclesiástica hizo un llamado a la feligresía a responder desde la fe, invitando a orar por los responsables con el objetivo de que reconozcan la gravedad de sus actos y devuelvan lo robado.

La Diócesis de Tlaxcala emitió un enérgico pronunciamiento tras el asalto violento registrado la madrugada del sábado en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en San Lucas Cuauhtelulpan, donde además de agresiones a fieles, fue sustraído el copón con hostias consagradas, hecho que calificó como una grave profanación.

Mediante un comunicado, el obispo Julio César Salcedo Aquino expresó la postura oficial de la Iglesia local, condenando los hechos no solo por la violencia ejercida contra los asistentes a la adoración del Santísimo Sacramento, sino por el agravio espiritual que representa el robo de la Eucaristía, considerado uno de los actos más delicados dentro de la fe católica.

La diócesis detalló que, durante el incidente, los presentes fueron amenazados, golpeados y despojados de sus pertenencias, lo que generó un ambiente de temor. Sin embargo, subrayó que el mayor dolor para la comunidad creyente radica en la sustracción de las formas consagradas.

En su mensaje, la autoridad eclesiástica hizo un llamado a la feligresía a responder desde la fe, invitando a orar por los responsables con el objetivo de que reconozcan la gravedad de sus actos y devuelvan lo robado.

Asimismo, la Diócesis de Tlaxcala convocó a los párrocos y comunidades a organizar jornadas de adoración eucarística durante la Semana de Pascua, como acto de desagravio ante la profanación.

Finalmente, reiteró la importancia de reforzar las medidas de resguardo en los templos y cuidar tanto los objetos sagrados como la integridad de los fieles, insistiendo en la necesidad de mantener la unidad y la vida espiritual ante este tipo de hechos.

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