• Educación
  • Rosario Techalotzi Ramos
Entre las irregularidades denunciadas se encuentra el pago tardío de prestaciones, una práctica que —aseguran— se ha vuelto recurrente.

Trabajadores de confianza del Colegio de Bachilleres del Estado de Tlaxcala (COBAT) denunciaron presuntas violaciones sistemáticas a sus derechos laborales desde la llegada de José Alonso Trujillo Domínguez a la dirección general de la institución.

De acuerdo con los señalamientos, el directivo ha impuesto un estilo de conducción calificado como autoritario, marcado por decisiones arbitrarias, falta de sensibilidad y un trato que, aseguran, vulnera la dignidad del personal. Los inconformes afirman que una cosa es ostentar la categoría de “personal de confianza” y otra muy distinta es laborar bajo condiciones que califican como abusivas.

Entre las irregularidades denunciadas se encuentra el pago tardío de prestaciones, una práctica que —aseguran— se ha vuelto recurrente. A ello se suma el presunto desconocimiento de la calendarización oficial del receso escolar, ya que, según relatan, se han emitido comunicados en horarios nocturnos, incluso pasada la medianoche, ordenando la reincorporación inmediata a labores.

Los trabajadores señalaron que estas decisiones afectan directamente su vida personal y familiar, al impedirles convivir con sus hijos y atender compromisos previamente establecidos, particularmente en fechas significativas como la celebración de Reyes Magos, lo que consideran una muestra de insensibilidad por parte de la administración.

En la denuncia también se acusa una doble moral en el discurso institucional, pues mientras se promueven mensajes de respeto y valores, las acciones internas —afirman— reflejan prácticas autoritarias. Los inconformes sostienen que estas medidas tendrían como objetivo mantener una imagen favorable ante el gobierno estatal, incluso a costa de los derechos del personal.

Finalmente, trabajadores de confianza hicieron un llamado a sus compañeros a no guardar silencio, recordando que, aunque no estén sindicalizados, también cuentan con derechos laborales que deben ser respetados. Subrayaron que alzar la voz no representa un acto de rebeldía, sino una exigencia legítima de legalidad, respeto y trato humano, y pidieron que cesen los abusos dentro de la institución.

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