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  • .Adolfo Tenahua Ramos
Personal del subsistema señaló que el gimnasio debería destinarse exclusivamente a actividades físicas y deportivas, tal como lo establece su función original, sin embargo, la falta de lineamientos claros y la autorización directa del director general han normalizado su uso para fines distintos.

Pese a que el Colegio de Bachilleres del Estado de Tlaxcala (COBAT) cuenta con instalaciones destinadas exclusivamente a la formación deportiva de los alumnos, el gimnasio institucional continúa siendo utilizado por el Director General, José Alonso Trujillo Domínguez, para actividades ajenas al uso estudiantil, lo que ha derivado en la exclusión de jóvenes que requieren el espacio para sus prácticas deportivas.

De acuerdo a diferentes denuncias ciudadanas, el inmueble es ocupado de manera recurrente para reuniones, talleres y eventos administrativos promovidos directamente desde la Dirección General, sin que se priorice el acceso de los estudiantes, quienes en diversos momentos han tenido que suspender o reprogramar entrenamientos por falta de espacio.

La situación resulta contradictoria frente al discurso oficial del propio titular del COBAT, quien recientemente encabezó un taller dirigido a personal directivo en el que habló de liderazgo ético, responsabilidad institucional y de colocar al alumnado en el centro de las decisiones. No obstante, en la práctica, el uso discrecional del gimnasio refleja una administración que privilegia intereses personales y de imagen por encima de las necesidades estudiantiles.

Personal del subsistema señaló que el gimnasio debería destinarse exclusivamente a actividades físicas y deportivas, tal como lo establece su función original, sin embargo, la falta de lineamientos claros y la autorización directa del director general han normalizado su uso para fines distintos.

Hasta el momento, la Dirección General del COBAT no ha informado públicamente bajo qué criterios se permite esta ocupación ni si existe un calendario que garantice el acceso permanente de los estudiantes. La opacidad en la gestión del espacio ha generado inconformidad entre docentes y alumnos, quienes cuestionan la congruencia entre el discurso institucional y las decisiones administrativas.

El caso vuelve a evidenciar el abuso del poder del director del COBAT, ya que usa infraestructura educativa como extensión de la oficina directiva, mientras los estudiantes —supuestos beneficiarios de las políticas educativas— quedan relegados de espacios fundamentales para su desarrollo integral.

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