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  • Adolfo Tenahua Ramos
Pareciera un síndrome entre las legisladoras, basta recordar que Madai Pérez y Brenda Cecilia Villantes García, también observadas por su bajo perfil, intervenciones limitadas y escasa explicación pública de su trabajo.

El trabajo legislativo volvió a ser cuestionado luego de que  la diputada Aurora Villeda evitara responder sobre temas del aborto y eutanasia, temas pendientes en la agenda del Congreso que requieren postura, argumentación y debate abierto.

Fue a través de redes sociales que la legisladora quedó exhibida por su ignorancia, ya que a pregunta de un reportero sobre los temas antes mencionados, la diputada optó por retirarse sin fijar postura, alimentando la percepción de evasión ante temas complejos. 

La escena no sería aislada: en los pasillos se comenta que su equipo suele verificar la presencia de medios antes de que la legisladora transite por áreas comunes, una práctica que ha generado críticas por la falta de apertura y rendición de cuentas.

Pero esta conducta pareciera un síndrome entre las legisladoras, basta recordar que Madai Pérez y Brenda Cecilia Villantes García, también observadas por su bajo perfil, intervenciones limitadas y escasa explicación pública de su trabajo. Para analistas del proceso legislativo, el patrón es preocupante: representantes que reducen su exposición y evitan el contraste de ideas en lugar de sostener el debate.

Las criticas en redes sociales no se han hecho esperar ya que han criticado a las congresistas por llenar un curul, con sueldos excesivos mientras que en el trabajo legislativo son improductivas, ignorantes y sólo calientan el lugar. Por si fuera poco las tres legisladoras son las que menos recorren sus distritos y menos apoyos han entregado, según versión de los propios ciudadanos.

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