• Política
  • Luis Castillo
Mientras las autoridades electorales fingen demencia, este "junior" de la política pisotea la ley con un cinismo incendiario.

Lo que ocurre en las calles de la capital no es promoción política; es un atentado al pudor democrático. Alfonso Sánchez García, el "delfín" ungido por el dedo de Lorena Cuéllar, ha desatado una cacería de votos prematura, distribuyendo en las paradas de transporte panfletos plagados de mentiras y triunfalismos de papel.

Es una mafia de alcurnia: él derrocha en su imagen, su "madrina" lo impulsa desde el Palacio, y su esposa, Marcela González, cuida que en Morena nadie proteste.

La impresión de miles de panfletos de basura electoral pagados con millones de pesos de origen "desconocido".

Este tridente de la impunidad  integrado por la gobernadora, Marcela González y Alfonso Sánchez García, ha convertido a Tlaxcala en su feudo personal, operando una campaña vulgar y descarada con la mira puesta en el 2027.

Mientras las autoridades electorales fingen demencia, este "junior" de la política pisotea la ley con un cinismo incendiario. 

No buscan servir, buscan heredar el poder como si fuera un patrimonio familiar. Tlaxcala no necesita folletos mentirosos, necesita librarse de este clan que se sirve con la cuchara grande mientras el pueblo observa el saqueo.

Tags: