- Política
En Tlaxcala, la política parece haber mutado en un burdo teatro de sombras donde la verdad es el primer sacrificio. A medida que se acerca el levantamiento de la encuesta interna de Morena —programada para dentro de solo tres semanas—, el nivel de desesperación en el Palacio de Gobierno ha alcanzado niveles alarmantes. El llamado “Clan Cuéllar-Sánchez García”, consciente de que el terreno se les mueve bajo los pies, ha recurrido a su arma favorita: la simulación estadística a través de empresas fantasma.
El fantasma de "PlanE"
La última entrega de esta tragicomedia la protagoniza una supuesta firma denominada PlanE Estrategia y Comunicación S.C. Esta "encuestadora", que carece de historial verificable, de metodología transparente y de cualquier tipo de reconocimiento oficial en el gremio nacional, ha lanzado números que rayan en lo ridículo.
Según su "estudio", el alcalde Alfonso Sánchez García —el "Delfín" oficialista— goza de un crecimiento meteórico, mientras que la senadora Ana Lilia Rivera se desploma tras supuestos errores.
Sin embargo, basta una búsqueda rápida para descubrir la realidad: PlanE no existe en el mapa de las demoscópicas serias. Es, a todas luces, una empresa "patito" creada o alquilada para validar una narrativa que no se sostiene en las calles. No hay registro de sus éxitos previos, ni de sus métodos de muestreo, ni de quién financia estos "oportunos" estudios que, casualmente, siempre favorecen al heredero del clan.
Manipulación y Desesperación
El objetivo es cínico y directo: manipular la percepción ciudadana. Intentan aplicar la vieja máxima de "percepción es realidad", creyendo que, si repiten mil veces una mentira pagada, los tlaxcaltecas terminarán por creer que la imposición es inevitable.
Esta campaña de encuestas falsas no es más que el reflejo de una desesperación profunda. El Clan Cuéllar sabe que el respaldo popular hacia su grupo se erosiona. Ante la incapacidad de ganar con política de altura, compran gráficas de colores. Están intentando "inflar" artificialmente a un candidato que no logra conectar, presentándolo como el puntero imbatible para condicionar el ánimo de los encuestados reales de Morena.
El gasto millonario con recursos públicos en estas publicaciones publicadas en medios serviles solo confirma una cosa: el miedo a perder el control.


