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El Evangelio según San MARVEL: "Ustedes mienten, yo poseo la Verdad"

En el surrealista reino de Tlaxcala, donde la lógica suele irse de vacaciones, el "vocerito" de la gobernadora Lorena Cuéllar ha decidido que su verdadera vocación no es comunicar, sino ejercer de juez de la inteligencia ajena. 

Con una soberbia que apenas le cabe en el despacho, el funcionario “Guardián de Lorelandia”, salió a repartir bendiciones de "mentirosos" a los medios de comunicación, tratándolos con el desdén de quien se cree rodeado de estúpidos.

El motivo del berrinche: la supuesta contratación de un operador político para inflar al "delfín" del sexenio. Según nuestro iluminado y “Pinocho” portavoz, cualquier señalamiento es una infamia producto de mentes febriles. 

Con un dedo flamígero —y probablemente una memoria muy selectiva— niega lo que en las calles ya no es un secreto a voces, pretendiendo que su palabra es ley y la realidad, un invento de la prensa malvada.

Es fascinante ver cómo la "Nueva Historia", la de Lorena Cuéllar, se escribe con tinta de arrogancia. Para el vocerito, cuestionar es pecado y dudar es de ignorantes. En su mundo ideal, los periodistas deberían limitarse a transcribir sus boletines llenos de adjetivos triunfalistas, sin preguntar quién paga las facturas de la ingeniería electoral que se cocina en las sombras.

No se confunda, señor vocero: llamar mentirosos a los demás no borra las evidencias ni oculta el tufo a imposición. Tratar a la prensa —y por extensión a los ciudadanos— como si no pudieran sumar dos más dos, solo confirma que el cargo le queda grande y el ego, demasiado ancho. 

Siga en su pedestal de infalibilidad; total, la realidad siempre termina por alcanzar a los que se creen dueños de la única verdad.

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