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La diputada federal por Tlaxcala, Irma Yordana Garay Loredo, votó en contra de la reforma electoral impulsada por el bloque de la llamada Cuarta Transformación en la Cámara de Diputados.
La decisión generó cuestionamientos entre actores políticos y simpatizantes del movimiento que encabeza la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, pues consideran que el voto de la legisladora contradice el discurso de respaldo que ha manifestado públicamente hacia la agenda política del proyecto de transformación.
La controversia creció debido a que la diputada llegó al Congreso de la Unión bajo la coalición electoral entre Partido del Trabajo y Morena, alianza que fue clave para que obtuviera la curul. Y que sin el respaldo político y electoral de Morena, su llegada a San Lázaro difícilmente se habría concretado.
Por ello, su voto en contra de una reforma impulsada por el bloque que la llevó al poder representar una postura contradictoria e incluso oportunista, al beneficiarse políticamente de una alianza que ahora, en el terreno legislativo, decidió no respaldar.
A la polémica se sumó la ausencia durante la votación del diputado petista José Alejandro Aguilar López, lo que para algunos observadores debilitó aún más la posición del PT frente a un tema considerado prioritario para la agenda legislativa de la 4T.
Por el momento los tlaxcaltecas la acusan de sostener un discurso de apoyo a la Cuarta Transformación, pero actuar de manera distinta cuando llega el momento de las decisiones en el Congreso.
Este actuar de la diputada no es nuevo ya que se ha caracterizado por votar y actuar de acuerdo a su conveniencia política y económica por lo que los usuarios y simpatizantes del partido la tratan ya como traidora y una persona de doble moral en la que no se puede confiar ya que responde solamente a sus intereses partidistas y personales sin pensar realmente en el proyecto de la cuarta transformación y mucho menos en la ciudadanía


