- Tlaxcala
El golpe político del grupo del alcalde Alfonso Sánchez no solo perdió, sino que quedó exhibido tras fracasar en una elección donde, en teoría, tenía todo a su favor. Ni siquiera pudieron ganar en su propio terreno.
La elección de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Ocotlán (CAPAO) terminó en una derrota contundente para la Planilla Morada, impulsada por el círculo cercano del edil, que fue superada ampliamente por la Planilla Azul encabezada por Víctor Garrido Lechuga, quien obtuvo 1,553 votos frente a los 904 de sus adversarios.
Pero más allá de los números, el mensaje político es demoledor ya que el grupo en el poder perdió en una de las comunidades más importantes de la capital tlaxcalteca, un bastión que, lejos de consolidarse, terminó por evidenciar el desgaste y la falta de conexión con la ciudadanía.
La derrota deja en entredicho la operación política del llamado “Delfín”, pues sus operadores no lograron inclinar la elección ni con todo el aparato señalado por habitantes, quienes denunciaron presunta intervención desde el Ayuntamiento, uso de personal vinculado a la administración y hasta movilización con apoyos y dádivas.
Aun con ese escenario, la respuesta ciudadana fue en contra del edil. En Ocotlán no solo votaron, sino que marcaron distancia. La comunidad optó por respaldar un proyecto que, aseguran, se construyó sin recursos oficiales y con trabajo directo, en contraste con lo que califican como intentos de control sobre un organismo que maneja ingresos millonarios.
Hoy, el resultado no solo representa una derrota electoral es un golpe simbólico para las aspiraciones del grupo político de Alfonso Sánchez, que deja dudas sobre su verdadera fuerza. Porque si no pudieron ganar ahí, donde se suponía que eran fuertes, el panorama hacia adelante luce todavía más complicado.


