- Seguridad
En Tlaxcala, subirse al transporte público ya no solo implica aguantar el tráfico o las prisas, sino también presenciar o protagonizar, un espectáculo de ring callejero.
Este fin de semana, en pleno centro de Chiautempan, un chofer presuntamente ligado a la “empresa” USU decidió que la mejor forma de resolver un conflicto no era dialogar… sino soltar los puños. Todo, por supuesto, ante la mirada atónita de ciudadanos que, sin comprar boleto, terminaron viendo una función gratuita de violencia.
Testigos relatan que el altercado ocurrió en vía pública y, fiel a la costumbre, ninguna autoridad apareció a tiempo. Porque claro, en estos casos la consigna parece ser “dejen que se arreglen entre ellos”, aunque eso implique poner en riesgo a peatones, pasajeros y cualquiera que pasara por ahí.
El problema no es nuevo, pero sí cada vez más descarado. Algunos choferes han convertido el volante en un accesorio secundario, pues lo suyo —al parecer— es la confrontación. La paciencia brilla por su ausencia, los protocolos son inexistentes y las sanciones… bueno, esas parecen vivir en otra realidad.
Y mientras los golpes van y vienen, la empresa señalada guarda un silencio. Ni postura, ni explicación, ni un intento por aparentar control. Una estrategia que, más que prudencia, huele a cómoda indiferencia.
Por su parte, la Secretaría de Movilidad y Transporte sigue acumulando presión ciudadana. Porque la gente ya no solo quiere llegar a su destino, también quiere hacerlo sin temor a quedar en medio de un pleito. Pero hasta ahora, las respuestas han sido tan visibles como las autoridades durante el incidente: prácticamente inexistentes.


