Las críticas apuntan a que Garay Ulloa ha hecho de la política un modo de vida, dependiendo del presupuesto público y de negociaciones cupulares, sin dejar aportaciones claras al desarrollo político o social de Tlaxcala.
Este personaje vividor del erario público no desaprovechó la oportunidad para besarle la mano al prepotente y déspota líder nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas.