Este repunte es interpretado como resultado de su cercanía con la ciudadanía y del trabajo territorial que ha venido realizando en distintas regiones del estado.
En Tlaxcala, la política de "inflar" candidatos con encuestas a modo ya no engaña a nadie; solo evidencia la inseguridad de un aspirante que, sin el empuje del poder estatal, difícilmente caminaría solo.
Este panorama coloca a la administración de Lorena Cuéllar entre las más cuestionadas del país, evidenciando una brecha entre el discurso oficial y la percepción ciudadana.