• Tlaxcala
  • Por Martín Ruíz
Recibe invitación de la presidenta Sheinbaum

- Se va a una secretaría para salvar a México de la corrupción  

Nos despertamos este domingo con la noticia de que la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros ha decidido poner fin a su exitosísimo sexenio en Tlaxcala con casi dos años de antelación. Fuentes cercanas al Palacio de Gobierno aseguran que la mandataria presentó su renuncia irrevocable este mismo día al Congreso del Estado, de acuerdo con las disposiciones de la Constitución local, tras recibir una llamada personal de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.  

El secretario de Gobierno, Luis Antonio Hernández, afirmó que la presidenta Sheinbaum, impresionada por el «gran papel y desempeño» de Cuéllar al frente de Tlaxcala, la ha invitado a integrarse de inmediato a su gabinete como titular de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno. «Con su vasta experiencia y probada honestidad, Lorena vendrá a fortalecer al gobierno federal como nadie», declaró.  

Es importante precisar que, después de arrastrar una administración marcada por el brillo constante de las encuestas —donde mes tras mes los tlaxcaltecas la han premiado con calificaciones que oscilan muy por encima del 50%—, Cuéllar Cisneros deja el estado en su punto más alto. Si bien es cierto que empresas como Arias Consultores llegaron a ubicarla en el último lugar de aprobación, con un ridículo 8%, Consulta Mitofsky nos regresó a la realidad y la colocó en el top 10 con un 51.8%, que, visto ahora, era claramente una señal difícil de ignorar en Palacio Nacional de que su talento era demasiado grande para un estado tan chiquito.  

Sentimientos encontrados inundan a Tlaxcala: «estamos de fiesta, pero tristes a la vez». «¡Por fin, Lorena, la Revolución te hace justicia!», exclamó un ciudadano anónimo mientras revisaba la enésima encuesta positiva; por otro lado, una ama de casa exclamó: «¿Y ahora qué vamos a hacer si se va ella? Todo estaba perfecto, es una trastada a los tlaxcaltecas, pero bien por ella».  

«Con Lorena en el gabinete federal, ahora sí que la corrupción, la impunidad y el nepotismo tiemblan». Y es que, ¿quién mejor que alguien con el currículum y antecedentes como los de ella —mujer de familia que tiene a sus más cercanos trabajando a su lado— para liderar la lucha contra la corrupción y promover el «buen gobierno»?  

La presidenta Sheinbaum, en un acto de justicia, de reconocimiento y, sobre todo, estratégico, ha decidido que la experiencia de la tlaxcalteca en materia de percepción pública es justo lo que necesita la nación. «Lorena ha demostrado que se puede gobernar con honestidad absoluta, incluso cuando los “periodistas malos” digan lo contrario», habría comentado la mandataria, guiñando un ojo a la cámara.  

En Tlaxcala, el Congreso ya se prepara para nombrar a un gobernador interino, mientras los ciudadanos se preguntan si el próximo será igual de exitoso. Las oficinas del Congreso local son un hervidero: todo mundo va de un lugar a otro, el cabildeo es como nunca se había visto y en domingo. Se empiezan a barajar nombres de actuales servidores públicos con probada experiencia, honestidad y capacidad: Luis Antonio Hernández, Fabricio Mena, Mariana Espinoza de los Monteros, Alfonso Sánchez García (que sería un premio de consolación), hasta el diputado federal Raymundo Vázquez.  

Será una decisión muy difícil de los legisladores: nombrar a alguien que no eche a perder el legado de Lorena Cuéllar.  

Por lo pronto, Lorena Cuéllar se despide con «la frente en alto y el pecho por delante»: «Dejo Tlaxcala mejor que nunca», dijo, justo antes de empezar a hacer maletas. La Presidencia de la República es el siguiente escalón en el 2030. Dios la guarde muy bien.  

¡Feliz Día de los Inocentes, queridos tlaxcaltecas! Porque una noticia como esta solo podía salir un 28 de diciembre.

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