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  • Rosario Techalotzi Ramos
El problema está ligado a la falta de empleos bien remunerados, la informalidad persistente y la ausencia de políticas efectivas que impulsen el crecimiento económico local.

Mientras a nivel nacional se reporta una disminución en el número de personas en situación de pobreza laboral, en Tlaxcala la realidad es distinta y preocupante: el estado registró un aumento trimestral de 1.3 puntos porcentuales, reflejando que cada vez más familias no logran cubrir siquiera lo esencial con sus ingresos.

Este escenario ha encendido críticas hacia la administración de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, pues los datos evidencian que no hay avances claros en la mejora de las condiciones económicas de la población. Por el contrario, el incremento en la pobreza laboral sugiere que las estrategias implementadas no han sido suficientes para frenar el deterioro del poder adquisitivo.

El problema está ligado a la falta de empleos bien remunerados, la informalidad persistente y la ausencia de políticas efectivas que impulsen el crecimiento económico local. En los hechos, miles de trabajadores continúan en condiciones precarias, con salarios que no alcanzan para cubrir la canasta básica.

La situación genera preocupación porque, mientras el país muestra señales de mejora, Tlaxcala parece avanzar en sentido contrario, profundizando las brechas sociales y económicas. La percepción entre diversos sectores es que la pobreza laboral está cada vez peor y que no se observan resultados concretos que indiquen un cambio de rumbo.

De mantenerse esta tendencia, el estado podría enfrentar mayores niveles de desigualdad y presión social, en un contexto donde la demanda de soluciones efectivas se vuelve cada vez más urgente.

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