Aseguran que, pese a haber ingresado oficios formales y solicitudes de audiencia, existen peticiones que llevan más de un año sin concretarse, sin que hasta el momento haya respuesta oficial.
Lejos de abrir el diálogo o mostrar disposición para revisar el proyecto, la edil fue contundente al señalar que la opinión de los manifestantes no le interesa.
Algunos sectores de la comunidad evalúan tomar medidas más drásticas, como el cierre de la presidencia municipal o incluso la solicitud formal de desaparición de poderes.
De nueva cuenta los presentes negaron alguna acción seria, lo único nuevo es que los talamontes ahora cuentan con arsenal de alto calibre con el que amenazan a los pobladores que intentan proteger el bosque, además de que sus denuncias siempre se quedan archivadas.