Sostuvo que la desaparición de personas se ha consolidado como uno de los principales pendientes del actual gobierno, evidenciando —según sus palabras— una falta de voluntad política para enfrentar el problema con seriedad y compromiso.
Calificó el proyecto como una reforma “burda, bastarda, bizarra y de bajeza”, al considerar que su origen y contenido atentan contra la voluntad popular.
Afirmó que no existe ningún proyecto personal rumbo a las próximas elecciones, por lo que rechazó cualquier señalamiento que lo coloque como aspirante a una candidatura, subrayando que su responsabilidad es conducir al partido con rumbo institucional.