Aseguran que, pese a haber ingresado oficios formales y solicitudes de audiencia, existen peticiones que llevan más de un año sin concretarse, sin que hasta el momento haya respuesta oficial.
Las inconformidades surgieron tras un reciente cambio en el personal que opera la unidad, lo que —según los testimonios— ha provocado un deterioro en la calidad del servicio.
En varias ocasiones, los delincuentes han irrumpido en las instalaciones educativas, robando equipos de cómputo, material didáctico, e incluso muebles.