Los inconformes acusaron que esta revisión no obedece a criterios académicos, sino que se utiliza como mecanismo de presión y chantaje. Aseguran que Calva ha manifestado “quien no se alinee, podría quedar fuera”.
La medida, lejos de ser una estrategia organizativa, ha sido percibida como una forma de exclusión laboral que deja fuera a cientos de maestros con años de servicio.
La situación ha generado indignación entre los profesores, quienes exigen una pronta intervención de las autoridades del Estado para esclarecer el hecho y devolver las prestaciones sustraídas.
Expusieron que muchos de ellos son víctimas de acoso laboral, hostigamiento y presión por el hecho de no formar parte del cuadro de seguidores del director general.