La estrategia del alcalde Javier Rivera ha resultado un fracaso, como torpe también ha sido su administración, ya que desde el primer día que tomó protesta, Apizaco no tiene ni pies ni cabeza.
Javier Rivera se echó la soga al cuello al mencionar cantidades elevadas, deberá mantener los ingresos en meses subsecuentes, de lo contrario, estaría incurriendo también en actos de omisión.